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Cañicultores del Catatumbo solicita al ministro de agricultura salvaguardar el producto.

OCAÑA, ATENCIÓN. – El ingrediente de esa bebida popular y famosa a nivel internacional por brindar calorías y vigor a los ciclistas colombianos como es la panela tiene un sin sabor en los últimos meses en Norte de Santander.

Debido a los altos costos en los insumos, carencia de tecnologías y los tropiezos en la comercialización por el alto consumo de ‘edulcorantes’ los productores de la zona del Catatumbo atraviesan una difícil situación económica.

Así lo indicó el vicepresidente del Comité de Cañicultores de Convención, Iván Vacca Martínez, por lo que están solicitando un salvavidas al Gobierno Nacional para proteger los cultivos y mejorar las condiciones de vida de los labriegos de la región.

El gremio integrado por 150 productores protesta por los elevados costos de los insumos agrícolas, servicios y equipos técnicos después de la pandemia. “Los fertilizantes lo comprábamos a 90 mil pesos y ahora supera los 250 mil pesos, lo mismo ocurre con la maquinaria para la tecnificación, el combustible Diesel para el funcionamiento de los motores y la energía eléctrica”, dijo Marínez.

Asegura que trabajan a pérdida, ya que una caja de panela de 40 unidades la pagan entre 45 a 50 mil pesos en el mercado, pero se gastan casi 60 mil pesos en la producción, pagando los jornales de los obreros.

“Todo ha subido, los abonos, cajas, bolsas, los servicios e incluso la mano de obra, pues generamos empleo y la competencia echa por el suelo el esfuerzo de los campesinos que trabajamos honradamente sin utilizar las tierras para los cultivos ilícitos”, añadió.

El trago amargo de los campesinos

Los productores de panela del Catatumbo se reunieron en la vereda La Vega, comprensión rural del municipio de Convención, con la finalidad de analizar la problemática que aqueja al sector con los bajos precios.

A través de un comunicado confiesan que el vaivén de los mercados no permite a los campesinos, dedicados a la fabricación de ese alimento esencial de la alimentación colombiana, solventar los gastos mínimos.

Por lo que la subregión delegó a cinco personas en representación del gremio para que exponga la problemática a nivel nacional y se logre aliviar la difícil situación, según explicó la secretaria de la asociación, Beatriz Jiménez.

“Gran parte del año hemos producido a pérdida, porque la volatilidad del precio no permite tener una estabilidad económica. Siendo así, que los labriegos tenemos muchas dificultades para seguir produciendo y sustentar nuestras familias y los trabajadores; además somos una fuente laboral importante en cada uno de los municipios donde se tienen cultiva caña”, manifiestan en el documento.

Señalan que es urgente poner un precio mínimo por caja, el cual los comerciantes deben pagar por la producción y así generar todos los costos de la molienda.

El precio mínimo por caja de panela de 18 kilogramos netos, empacada de dos panelas, será de 60 mil pesos para garantizar ganancias al cultivador.

Están dispuestos a procurar el mejoramiento de la calidad del producto en cuanto a peso, sanidad y empaque. Invitan a todos los cañicultores a que se organicen en el comité en pro de la defensa del gremio.

Asimismo, expresan el apoyo a las organizaciones que a nivel nacional luchan por los intereses de los campesinos, “especialmente Dignidad Panelera, la cual hace un justo reclamo al Gobierno Nacional por decisiones que vienen afectando a nuestro gremio y por la introducción de productos que se dicen contener panela y es ínfimo, afectando a quienes en verdad la producimos”, puntualiza el comunicado.

El vicepresidente de Dignidad Panelera, Nixon Mora manifiesta que la falta de apoyo y la competencia desleal está llevando a la quiebra al gremio.

“Esa panela pulverizada aparte de causar daño a la economía, genera efectos nocivos en la salud. Es un ingrediente de carácter sintético, no es natural, contiene sustancias como aspartame, acesulfame y sucralosa donde según estudios científicos produce afectaciones gastrointestinales. Esos sobres están invadiendo los mercados a nivel nacional y la gente no se detiene a leer las etiquetas donde se exponen los componentes que dañan la flora intestinal y el hígado”, puntualizó.

 

Mesas regionales de trabajo

 

El secretario de Agricultura Departamental, Olger Alberto López conoce la difícil situación de los cañicultores del Catatumbo, detallando que esos factores se analizan en las mesas regionales del sector agropecuario.

Manifiesta que, de las 8. 700 hectáreas cultivadas en Norte de Santander, 2. 500 corresponden al municipio de Convención y requieren un tratamiento especial.

Ya conoce de antemano las dificultades por los altos costos en los abonos y los fertilizantes como consecuencia de la crisis a nivel mundial. Además, los bajos rendimientos por la producción artesanal y no tecnificada. “Con la Universidad Francisco de Paula Santander, seccional Ocaña, se desarrolla un programa agronómico para el mejoramiento de la infraestructura a 64 productores por 890 millones de pesos”, recordó.

Esos propósitos buscan la optimización de los recursos agropecuarios hacia la transformación para ser más competitivos en el mercado y mejorar las condiciones de vida.

Recalcó que con la comisión de empalme del nuevo gobierno se busca fortalecer los programas agropecuarios en Norte de Santander, especialmente en la zona del Catatumbo.

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