loader image
INTERNACIONALESNOTICIAS

«Es como si fumaran 20 cigarrillos al día»: los riesgos de los cigarrillos electrónicos que se han puesto de moda entre jóvenes y adolescentes

Tomado de: www.bbc.com

Se promocionaban bajo el argumento de que serían menos nocivos para la salud y que servirían como tratamiento para personas que querían dejar de fumar.

Sin embargo, los cigarrillos electrónicos no solo son tan adictivos como el tabaco, sino que cada vez están enganchando a más adolescentes al hábito de fumar.

«Cada vez recibo en mi consultorio más jóvenes de 16 a 24 años que usan este producto y tienen un índice de nicotina en el cuerpo equivalente al consumo de más de 20 cigarrillos al día», explica la cardióloga Jacqueline Scholz, que dirige el Ambulatorio del Tratamiento del Tabaquismo del Instituto del Corazón de Sao Paulo.

Estos productos «van dirigidos con frecuencia a niños y adolescentes en las promociones de las industrias tabacaleras e industrias conexas que los fabrican, mediante miles de aromas atractivos y afirmaciones engañosas», afirma la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su último informe publicado en 2021

Los niños que vapean, como se denomina al uso de estos dispositivos, tienen hasta el triple de posibilidades de acabar fumando en el futuro, según el organismo internacional, que recomienda a los gobiernos que los regulen para impedir que el hábito de fumar vuelva a normalizarse en la sociedad y para proteger a las generaciones futuras.

La venta o distribución de cigarrillos electrónicos está prohibida en 37 países, entre ellos Argentina, Colombia, México, Nicaragua, Panamá, Uruguay, Venezuela y Brasil.

Pero esto no impide que estos productos lleguen de contrabando y sin ningún control sanitario.

«Si no nos ocupamos de este problema ahora, el uso de estos dispositivos tiene todo para convertirse pronto en una epidemia«, ha dicho Scholz a André Biernath, del servicio brasileño de la BBC.

La cardióloga señala que, desde la aparición de las primeras versiones hace unos 20 años, estos dispositivos siempre se han promocionado bajo el argumento de que son menos nocivos para la salud.

«Todavía se dice que, como no tienen combustión y no producen humo, estos aparatos supuestamente son más seguros», explica.

La experta recuerda que esta información sirvió de base para vender cigarrillos electrónicos en muchos países como una especie de «reducción de daños» o un tratamiento para las personas que querían dejar de fumar.

¿Lobo con piel de cordero?

El gran problema, argumenta, es que no hay suficientes estudios científicos para respaldar tales afirmaciones, y toda la publicidad relacionada con estos productos parece estar más enfocada en ganar nuevos usuarios (especialmente los jóvenes), y prácticamente ignora este posible sesgo terapéutico.

«Varios países, como el propio Reino Unido, aceptaron este argumento y lanzaron los cigarrillos electrónicos. Lo que sucedió en estos lugares fue un aumento en la prevalencia de fumadores «, señala Scholz.

Para la médico, no tiene sentido ver el cigarrillo electrónico como un tratamiento médico y dejarlo solo en manos de las personas, para que ellas decidan cuándo y cómo usarlo. «Si el propósito de este producto fuera realmente terapéutico, no se podría vender en ningún lado, como se vende ahora».

«Tendría que ser recetado después de una evaluación médica, en la que el profesional concluiría que el paciente no puede dejar de fumar con los otros métodos que tenemos para ofrecer. A partir de ahí, se podría indicar la dosificación y el uso correcto de esta sustancia. «.