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Guardia campesina, en defensa de los territorios

OCAÑA, ATENCIÓN. – Ante el ostracismo estatal de las últimas décadas y la necesidad de emprender la defensa de los territorios invadidos por los violentos, labriegos e indígenas de la zona del Catatumbo emprenden una gran cruzada por el reconocimiento del gobierno nacional.

Esa figura de Guardia campesina surgió en el año 2013 luego del paro del sector agropecuario como un colectivo integrado por niños, jóvenes, mujeres y adultos por la reivindicación de los derechos humanos, protección del medio ambiente y la defensa a la vida.

El coordinador regional, Gabriel Antonio Quintero Sierra, indica que es un proyecto de Ley que cursa en el Congreso de la República presentado por el Partido de los Comunes y fundamentado en la página 33 del programa de gobierno del presidente Gustavo Petro donde se habla de la creación de las guardias campesinas, cimarronas e indígenas en todo el territorio colombiano.

“Algunos detractores con mala intención hablan que es volver a las nefastas Convivir o al paramilitarismo y es totalmente falso, ya que nosotros no estamos armados, solo portamos un bolillo patriótico, un machete que simboliza la actividad en el campo, una linterna, una mechera, un silbato y medios de comunicación para facilitar labores de rescate”, agregó.

En la indumentaria se destaca el chaleco reflectivo azul, una camiseta blanca, gorra, pantalón y botas para facilitar la movilización.

En la actualidad la Asociación Campesina del Catatumbo, Ascamcat cuenta con 250 integrantes en la guardia campesina y la Unidad Campesina del Catatumbo, Asuncat, tiene 150 voluntarios dedicados a la logística de eventos, cuidado del medio ambiente y principios solidarios.

No es un brazo armado

Líderes sociales manifiestan que no es la misma concepción de algunos, relacionada con el patrocinio de grupos armados hasta los dientes para agudizar el conflicto social de los últimos años, al contrario, es fortalecer lazos de hermandad, labores sociales, solidarias y humanitarias en una zona tan convulsionada como es el Catatumbo, manifiesta Olger Antonio Pérez Quintero, integrante de la Asociación Campesina, Asuncat.

“No devengan sueldos, ni prestaciones sociales, mucho menos están armados, pues sólo portan un bastón patriótico para formar una cadena de protección y no permitir que los intrusos vayan a causar daño a la comunidad”, agregó.

Están cansados de tanta estigmatización y precisamente buscan el reconocimiento para suscribir convenios y canalizar recursos de cooperación internacional con el propósito de afianzar los proyectos e iniciativas que redunden en el desarrollo del sector agropecuario.

El labriego Elivanet Uribe coordinador general de la guardia en Asuncat indica que es un colectivo cuya bandera es el respeto de los derechos humanos, medio ambiente y el territorio.

Una labor comunitaria

No simbolizan el renacimiento de las autodefensas en la región del Catatumbo que dejó desolación y muerte. La misión está enfocada a la logística durante el desarrollo de los encuentros comunitarios. Niños, jóvenes, y adultos mayores y veteranos sin importar sexo, credo, diferencias étnicas y culturales luchan por un objetivo: vivir en paz, armonía con la naturaleza en una zona rica en recursos naturales, minero y energético. Se caracterizan por el altruismo, no se constituyen en ruedas sueltas y se demostró durante la visita del presidente Gustavo Petro al corazón del Catatumbo donde la guardia campesina e indígena brindó protección e incluso formó la calle de honor para los ilustres visitantes, recalca el vocero.

No descuidan detalles durante las marchas campesinas para reivindicar derechos. Luego retornan a los surcos para hacer al campo más productivo. En vez de empuñar armas, toman las herramientas agrícolas para enaltecer la misión en los prados.

Revisar el texto inicial

Las diligencias la adelantan congresistas del Partido de los Comunes que presentó la iniciativa, pero hay preocupación ya que se exigen 5 años de creación y existen algunas que solamente llevan tres años de conformación y no hubo consulta previa para presentar el proyecto de Ley, manifiesta Olger Pérez.

El representante a la cámara por la circunscripción nacional de paz en el Catatumbo, Diógenes Quintero Amaya, señala que es importante el reconocimiento desde todos los aspectos de autogestión y protección en los territorios. “La misión de los campesinos e indígenas es relevante para la convivencia pacífica de los pueblos, en la dinámica ancestrales son luchadores y se requiere el reconocimiento legal con el incentivo económico por el cuidado de los recursos naturales”, recalcó.

Fue enfático al afirmar que no van a reemplazar la misión del ejército y la policía en la zona. Por su parte, el representante de la Asociación de Cultivadores de Coca, Amapola y Marihuana, Wilder Mora indica que han jugado papel determinante en la defensa de los Derechos Humanos en el territorio. “Es justo que se haga el reconocimiento y exaltar esa labor altruista”, recalcó.

El articulado propuesto por Los Comunes

Ante el secretario general del Senado de la República, Gregorio Eljach Pacheco, fue radicado el proyecto de Ley por medio del cual se reconoce y reglamenta las Guardias Campesinas como mecanismo comunitario de protección permanente a la vida, el ambiente, el territorio, la identidad y se dictan otras disposiciones”.

La iniciativa fue estructurada por los congresistas del Partido de los Comunes Sandra Ramírez Lobo, Julián Gallo Cubillos, Carlos Alberto Carreño, Luis Alberto Albán, Jairo Reinaldo Cala, Omar de Jesús Restrepo, Pablo Catatumbo, Imelda Daza Cotes, Pedro Baracutado y Germán Gómez.

En la exposición de motivos indican que las comunidades y organizaciones sociales en todo el territorio nacional, específicamente en aquellos más afectados por la violencia y el abandono estatal han creado estrategias como respuesta y protección a los DDHH ante las diferentes dinámicas que se presentan en los territorios.

Esas amenazas conllevan a la creación de mecanismos de protección dado a que la existencia del Estado como máximo garante de los derechos del pueblo colombiano ha sido casi nula, lo que ha generado que de forma permanente se afecten los derechos de las comunidades, líderes y lideresas sociales, defensores y defensoras de derechos humanos, la permanencia en el territorio, el ambiente.

Aseguran que existen casas de refugio humanitario, comités veredales de derechos humanos, acciones humanitarias, asentamientos campesinos, comisiones de verificación, refugios humanitarios y la guardia campesina, que tuvo sus inicios en el año 2013, tras la necesidad de proteger el territorio con la activa participación de mujeres y hombres dedicados a la defensa de los derechos, ambiente y territorio.

Han significado no solo una forma más de expresión social y organizativa, sino, una manera en la que sujetos de especial protección constitucional

como es el campesinado, cuente con el desarrollo de su identidad, buenas prácticas comunitarias y el desarrollo de la pertenencia por el territorio que habitan, laboran, producen y han defendido a lo largo de la historia.

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