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La acción de ubicación y destrucción de los artefactos se dio dos días después del ataque a la subestación de Policía

OCAÑA, ATENCIÓN. – La acción de ubicación y destrucción de los artefactos se dio dos días después del ataque a la subestación de Policía.

Algunas casas del corregimiento de Guamalito, en El Carmen, están abandonadas desde hace varios días. A la gente le da miedo volver a entrar a sus viviendas porque algunos de los explosivos que cayeron el jueves, durante el ataque a la subestación de Policía, quedaron siendo un riesgo.

Esas casas que están alrededor de la subestación también sufrieron por el ataque, pues aparte del temor que sintieron las familias con cada explosión que retumbó, varios morteros y granadas cayeron cerca de las camas o en los patios de las residencias.

 

La gente al notar que los explosivos estaban en sus viviendas, salió corriendo, dejando sus enseres abandonados, mientras esperaban la llegada de los técnicos en explosivos de la Policía y el Ejército, para que se los llevaran y destruyeran lejos de ahí, sin que afectara a los pobladores.

Esas casas quedaron desoladas por varios días, pues nadie quiso ingresar a alguna de ellas, incluso se conoció que las sillas, camas, mesas y demás enseres quedaron tal cual como estaban desde ese jueves, cuando se dio el demencial ataque.

 

Lo que encontraron

 

Los expertos en explosivos del Ejército llegaron ayer a cada una de las casas con un traje especial, que los protege de las detonaciones, para revisar metro a metro, en la búsqueda de los explosivos que representan un peligro para la comunidad.

Mientras unos buscaban en las casas, otros militares se desplazaron hasta el interior de la subestación de Policía para ver si aún había explosivos sin estallar allá.

Otro grupo revisó la camioneta que los atacantes dejaron abandonada en el sitio, inspeccionándola cuidadosamente, encontrando unos elementos sospechosos en su interior, que resultaron ser más granadas artesanales, según dijo una fuente judicial.

En varios videos se pudo observar como un uniformado con su traje especial ingresó a cada una de las viviendas donde habían caído los morteros.

En la subestación también se podía observar el impacto del ataque, pues varias paredes quedaron con huecos, hasta unos árboles casi se caen.

“Esos elementos se encontraron para luego explotarlos de manera controlada, es el último paso para devolver la tranquilidad a esa zona, donde la gente no había vuelto por miedo a que se les estallara una de esas bombas”, comentó la fuente.

En las casas, según se conoció, había puntos donde era fácil encontrar los artefactos explosivos, pues las tejas de Eternit tenían grandes huecos, por donde ingresaron los morteros.

En total fueron hallados 16 explosivos, de los cuales 10 estaban en la subestación, dos en la camioneta y cuatro al interior de algunas viviendas.

El jueves, un hombre llegó hasta el frente de la subestación en una camioneta blanca y buscó la mejor forma de estacionarla que quedara cerca, mientras que otros hombres disparaban contra los uniformados, generando pánico entre los habitantes del corregimiento.

Minutos más tarde, desde el vehículo comenzaron a salir expulsados los explosivos de manera indiscriminada, sin importar que había viviendas cerca.

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